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Los Rams no pudieron contra sus propios errores

Posted Oct 9, 2017

Cometieron cinco entregas de balón y otras pifias ante los Seahawks, y de todos modos estuvieron a punto de ganar en emocionante final


Hay partidos en la NFL que se pierden pero que dejan un buen sabor de boca porque fueron bien jugados. Hay otros en los que la oposición te pasa por encima y simplemente no hay objeción.

Y luego están esos encuentros en los que se tiene todo para obtener la victoria, pero en los que se desperdician oportunidades; partidos que se regalan por descuidos muy específicos y que provocan una sensación de frustración y un poco de ardor. Una sensación que hoy comparten todos los integrantes de los Rams de Los Ángeles.

“Nosotros nos vencimos hoy”, dijo el quarterback Jared Goff después de la derrota del domingo contra los Seahawks de Seattle por 16-10 en el Memorial Coliseum.

Y es que los Rams no hubieran podido ser más generosos con el equipo visitante: tres balones sueltos perdidos, dos pases que fueron interceptados, un corto gol de campo fallado y hasta dos tiempos fuera utilizados prematuramente que luego en la serie final del partido hicieron mucha falta, cuando los Rams casi lograron empatar el marcador en los segundos finales.

Lo más irónico del juego de la semana 5 de la temporada es que la ofensiva de los Rams, que fue la más prolífica de la liga en las primeras cuatro jornadas, falló en un día en que la defensa jugó su mejor partido de 2017: interceptó dos pases, dejó a los Seahawks en 241 yardas ofensivas totales, capturó al elusivo quarterback Russell Wilson tres veces y lo obligó a correr por su vida casi toda la tarde, y limitó el daño tras algunos de los “regalitos” que pusieron a Seattle en gran posición de campo.

Pero en la NFL es casi imposible ganar cuando se entrega el balón cinco veces y mucho menos si el rival es un equipo tan aguerrido y bien entrenado como los Seahawks, que empatan a Los Ángeles en el liderato de la División Oeste de la NFC con récord de 3-2 y la ventaja de un triunfo en duelo directo entre ellos.

El primer regalito de la tarde

Una de las sorpresas del partido fue que Todd Gurley, quien se había dado un festín en los dos juegos anteriores con 364 yardas totales y cuatro touchdowns, fue dejado en 43 yardas por carrera y 7 por recepción. Gurley, además, cometió el primer balón perdido de la tarde en una carrera de 12 yardas que en un principio se marcó touchdown.

La realidad es que Gurley soltó el balón justo antes de cruzar la línea de gol y como el ovoide salió del campo por dentro de la zona de anotación los árbitros determinaron que era touchback, pasando el balón a manos de Seattle en su yarda 20.

Al iniciar el segundo periodo, Tavon Austin le dio ventaja a los Rams con una carrera desde la yarda 27 aprovechando el gran bloqueo del ala cerrada Gerald Everett. Esa acción hizo olvidar de momento que Austin había soltado un balón que luego recuperó tras pedir recepción libre en un despeje, algo que no es nuevo y que se ha convertido en un dolor de cabeza para los aficionados.

Cinco jugadas después, Austin volvió a fildear mal un despeje y esta vez el ovoide fue recuperado por Seattle en la yarda 30 de L.A. Tal vez ese haya sido su final como el regresador oficial de patadas de despeje.
No hubo puntos de Seattle porque el safety novato John Johnson interceptó un pase de Wilson buscando a Luke Willson por la banda. Aunque no tenía a ningún Seahawk de frente, Johnson no pudo devolver la jugada hasta la anotación, siendo tacleado por el propio quarterback tras una devolución de 69 yardas. Un gol de campo de 35 yardas de Greg Zuerlein puso el juego 10-0.

Después de eso, los Rams ya no volvieron a anotar porque los errores empezaron a multiplicarse, como en el tercer periodo cuando Zuerlein falló un intento de gol de campo de 36 yardas que pudo haber roto un empate a 10 puntos. Fue la primera falla de la temporada para el hombre que venía de patear siete goles de campo contra los Cowboys.

Cuando el tercer periodo terminaba con los Seahawks arriba 13-10 y los Rams en territorio de gol de campo, un pase pantalla de Goff a Gurley fue alto y el liniero defensivo Sheldon Richardson lo interceptó. Dos series ofensivas más tarde, Goff lanzó un pase bajo presión, saliendo defectuoso para que Earl Thomas se lo interceptara.

Pero por cada entrega de balón del ataque de los Rams, la defensa carnera se crecía para mantener el marcador apretado.

Kupp casi se vistió de héroe

Todavía, restando menos de tres minutos, Goff fue golpeado por el lado ciego por el ala defensiva Frank Clark, para un fumble. Richardson recuperó y lo llevó hasta la yarda 20 de Los Ángeles, donde la defensa local volvió a fajarse al permitir sólo un gol de campo (16-10), dándole a Goff una última oportunidad restando 1:09 y sin tiempos fuera.

El público se puso de pie cuando Goff (22 de 47 para 288 yardas) encontró con su primer pase al ala cerrada Tyler Higbee para una ganancia de 35 yardas. Otro pase a Robert Woods los puso en la 20 de Seattle con 17 segundos en el reloj.

Goff, en su mejor versión como profesional en una serie de último minuto, localizó a Cooper Kupp libre por el centro de la zona de anotación, pero el novato no pudo llegarle al pase, que fue un poco largo. Esa jugada pudo haber puesto de cabeza al Coliseum.

En la cuarta oportunidad desde la yarda 20, Goff fue de nuevo en busca de su compañero No. 18, pero esta vez el pase fue bajo, además de que el safety Kam Chancellor golpeó a Kupp antes de tiempo en una aparente interferencia de pase que los oficiales no marcaron.

“Para crédito de nuestros jugadores, no dejaron de pelear hasta el final y eso parece que se empieza a convertir en una de nuestras identidades”, comentó el entrenador Sean McVay. “Pero no hay excusas. No hicimos el trabajo”.

De gira por el Este y Europa

Hay mucha temporada por delante. Fue un tropiezo doloroso para los Rams, pero también una nueva oportunidad de aprender de los errores en un juego que con un poco de limpieza al ejecutar pudieron haber ganado.

Y ahora se prepararán para una gira que los llevará a Jacksonville (los Jaguars aplastaron a Pittsburgh 30-9), luego a Londres para enfrentar como equipo de casa a Arizona y, tras la semana de descanso, visitar a los NY Giants. De tal forma que el siguiente juego en Los Ángeles será hasta el 12 de noviembre contra Houston.