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Rams ganan un juego ‘insano’ que L.A. no olvidará: 54-51

Jared Goff tuvo tal vez la mejor palabra para describir el juego del lunes por la noche contra los Kansas City Chiefs: “Insano”.

Un partido en el que se anotaron arriba de 100 puntos, en el que un conjunto puso 51 en el marcador y de todos modos perdió y en el que hubo seis volteretas en la pizarra, es sin duda un partido “insano”, como dice el quarterback de los Rams, quien lanzó cuatro pases de touchdown y corrió para otro para llevar a los Rams a un memorable y cardíaco 54-51 a pesar de los seis pases de anotación de Patrick Mahomes.

El juego de “Monday Night Football” más anticipado de tiempos recientes se convirtió en un clásico instantáneo, en una noche en la que todo el país y también más allá de las fronteras los aficionados pudieron disfrutar de la nueva NFL en su máxima expresión.

“Siento que necesito un par de bebidas esta noche solamente para relajarme”, bromeó Sean McVay, el entrenador en jefe de los Rams, luego del festival ofensivo.

No es sólo que los Rams (10-1) ganaron la batalla de los equipos con mejores récords en sus respectivas conferencias, o que lo hicieron imponiendo junto a los Chiefs (9-2) récord de puntos en un juego de lunes por la noche (105), sino también que al llevarse el triunfo, pudieron dedicarle una buena noche a las comunidades afectadas por tragedias recientes en el sur de California.

Un rato después del partido, cuando el estadio ya estaba vacío, Goff y el tackle Andrew Whitworth salieron a la cancha a abrazar sentidamente a familiares de las víctimas del tiroteo en un bar de Thousand Oaks, en un gesto de enorme calidad humana. Y durante toda la noche, incluso desde antes del kickoff, la organización de los Rams honró a los fallecidos, a los afectados y a los héroes que valientemente dieron la cara por la comunidad en recientes jornadas devastadoras en los condados de Los Ángeles y Ventura.

Fue en síntesis una noche muy emotiva, repleta de acción y de grandes jugadas que cumplió y superó las altas expectativas que se habían generado, ante 77,002 espectadores testigos en el Memorial Coliseum de un partido que Los Ángeles no olvidará.

Las Vegas se quedó corto

Los expertos de las casas de apuestas habían establecido para este partido una línea de 63.5 puntos para apostar altas o bajas, la cifra más alta que se haya registrado. Resulta que se quedaron muy, pero muy cortos.

El tono fue puesto por los Rams desde el primer periodo al anotar en sus primeras dos series con pases de Goff a Robert Woods de 7 yardas y a Josh Reynolds de 4, quedando el marcador 13-0 debido a que Greg Zuerlein falló el punto extra luego del primer touchdown. Kansas City recortó distancia con envío de Mahomes a Tyreek Hill de 25 yardas, todavía en el primer periodo (13-7).

Tras intercambiar goles de campo, los Chiefs dieron la primera voltereta en la pizarra con una recepción de 21 yardas del corredor Kareem Hunt para touchdown y el 17-16 a la mitad del segundo periodo. Minutos después vino la primera jugada grande de la defensa carnera cuando Aaron Donald capturó atrás a Mahomes y al hacerlo le hizo perder el balón, recogido por el linebacker Samson Ebukam, quien luego se fue 11 yardas para anotar y adelantar a L.A. 23-17.

El juego se empató faltando 13 segundos de la primera mitad con pase de Mahomes a Chris Conley de 8 yardas, y como debía ser en un duelo tan parejo y vibrante, Harrison Butker falló el punto extra y se fueron al descanso 23-23.

Los Rams dominaron el tercer periodo. Goff anotó en una carrera de 7 yardas cuando hizo un corte en una jugada rota para encontrarse una avenida que aprovechó para el 30-23.

Ebukam fue un ‘Sansón’

Luego de que los Chiefs anotaron en atrapada del ala cerrada Travis Kelce de 4 yardas para empatar 30-30, Zuerlein conectó un gol de campo de 25 yardas (33-30) que antecedió la segunda gran acción defensiva de los Rams.

En primera oportunidad desde su yarda 25, Mahomes intentó un pase corto que Ebukam bateó en la línea de golpeo mientras un liniero ofensivo lo estaba sujetando. En un acto de reflejos y buenas manos, el linebacker capturó el balón en el aire, para luego devolver y anotar a pesar de que Mahomes y Hunt trataron de derribarlo antes de la línea de gol. El jugadón aumentó la ventaja carnera a 40-30.

Ebukam, quien dijo que no había tenido un juego de dos touchdowns desde que era corredor en la preparatoria, dio el juego de su vida. “Fue un partido eléctrico. Es difícil de expresar, es como si todavía estuviera jugando”, dijo reflexivo el jugador de sangre nigeriana.

Al entrar el partido en el cuarto periodo parecía que los Rams empezaban a inclinarlo a su favor, pero entonces vino Mahomes con su gran brazo, conectando un pase de 73 yardas para Hill, que aprovechando el resbalón del defensivo Sam Shields se fue a las diagonales. El súper veloz receptor totalizó 10 atrapadas para 215 yardas en otro juego impresionante.

La ventaja de los Rams ya era de solo tres puntos, y de inmediato se iba a evaporar, porque Justin Houston golpeó a Goff, quien tuvo su segundo fumble del partido, y el ovoide fue tomado por el liniero defensivo Allen Bailey, que luego caminó 2 yardas para el TD y una nueva voltereta (44-40).

Un nuevo paso de Goff

El partido de locura entraba a su recta final y un nuevo héroe inesperado de los Rams estaba por hacer su aparición.

Faltando 9:38 minutos y poco después de una atrapada espectacular de Robert Woods de 36 yardas que puso a los Rams en primero y gol, Goff encontró al ala cerrada Gerald Everett en balazo de 7 yardas para retomar la ventaja: 47-44.

Sin embargo, Mahomes iba a lanzar su sexto pase de touchdown del juego –un récord de lunes por la noche y su segundo partido de la temporada con 6 TDs– al encontrar a Conley con envío de 10 yardas. El marcador era 51-47 a favor de los Chiefs faltando 2:47 minutos.

Goff (31 de 49, 413 yardas, 4 TDs) ha hecho muchas cosas buenas desde la temporada anterior, pero algo que le faltaba era lograr un triunfo con una serie en los minutos finales de un partido. Al mariscal de campo californiano no le tembló la mano al orquestar la ofensiva que a la postre iba a ser la ganadora, coronada con un arco iris sobre la banda derecha para Everett.

El ala carrada, tras vencer a su defensor, logró mantenerse dentro del campo como equilibrista en jugada de 40 yardas que hizo del Coliseum un manicomio. La sexta voltereta de la noche sirvió para romper la barrera de los 100 puntos en el tercer juego de mayor puntaje de todos los tiempos en la NFL (el récord es de 113 por el 72-41 de Redskins sobre Giants en 1966).

El cerrojazo de la noche

El juego no estaba definido. La anotación de Everett fue tremenda, pero quedaban aún 1:49 minutos de partido. En su siguiente serie, Mahomes fue golpeado por Ebukam al momento de lanzar y el ovoide, sin dirección, fue interceptado por el exChief Marcus Peters en su yarda 35.

“Él es un tremendo jugador para presionar al quarterback, un tremendo jugador, siempre está cerca y sabemos del potencial que tiene”, fue el elogio para Ebukam de parte de Aaron Donald, quien por cierto tuvo dos capturas para llegar a 14.5 como líder de la NFL, y en ambas provocó fumble.

Todavía los Chiefs consiguieron otra posesión al detener a los Rams y utilizar sus tiempos fuera. Eso sí, Johnny Hekker se las puso más complicada al ejecutar un despeje de 68 yardas que encerró a Kansas City en su yarda 12 restando menos de un minuto.

Luego, en primera oportunidad desde la 26, Mahomes finalmente se precipitó al intentar un pase demasiado largo que fue a las manos de Lamarcus Joyner, el pase interceptado que por fin selló el triunfo. Mahomes se retiró con 33 de 46 para 478 yardas, 6 pases de TD y 3 interceptados.

“Fue grandioso. Esto es por lo que amas tanto este juego”, dijo el entrenador McVay. “Y la mejor parte es ese vestidor; compartiendo este momento con la gente que quieres: los jugadores, los entrenadores, esta organización. Fue un gran duelo, pero fue solo un juego más”.

Fue, en la tabla de posiciones, sólo un juego, dejando a los Rams a una victoria de conquistar el campeonato de su división. Fuera de las estadísticas, fue un juego con un significado especial; una batalla espectacular, inolvidable y un final feliz tras dos semanas de adversidad, dolor e incertidumbre.

Los Rams se van a su semana de descanso antes de visitar a los Detroit Lions el 2 de diciembre en la semana 13.

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