Goff y la ofensiva viven noche de pesadilla en Chicago

Una mera secuencia de jugadas consecutivas ilustra lo que fue el partido del domingo por la noche en el Soldier Field de Chicago para los Rams.

Sobre la yarda 17 del enemigo y tratando de recortar la desventaja en el marcador a principios del cuarto periodo, hubo un tiempo fuera pedido en una situación tal vez indeseada, luego un castigo por salida en falso, un pase corto que fue incompleto, otro tiempo fuera quemado por descuido con el reloj, una carrera sin ganancia de yardas y un intento de gol de campo de 40 yardas que fue fallado. Es decir, una mala reacción en cadena.

El peor partido de la temporada para el ataque de los Rams, uno en el que no pudieron anotar touchdown por primera vez desde que Sean McVay es su entrenador, terminó en derrota de 15-6 en el frío de Chicago y muchas preguntas acerca de la mala actuación de la ofensiva.

“Tengo que hacer un mejor trabajo para nuestro equipo… esta derrota fue mi culpa”, dijo McVay en cuanto acabó el partido, en un admirable ejercicio de autocrítica de parte suya en una noche en la que el plan de juego no dio resultado. “Continuamente puse a mi ofensiva en malas situaciones”.

La defensa de Chicago se impuso totalmente a la ofensiva carnera para demostrar por qué es una de las mejores de la NFL, al interceptarle cuatro pases a Jared Goff y capturarlo atrás tres veces, incluyendo una en su zona de anotación para un crucial safety que empezó a inclinar la balanza a favor del equipo local en el tercer cuarto.

Derrota costosa

Aunque los Rams ya aseguraron desde la semana 13 su lugar en los playoffs, el tropiezo del domingo es comprometedor porque Los Ángeles (11-2) cae del primer lugar de la Conferencia Nacional, posición que ahora le pertenece a los New Orleans Saints, con mismo récord de ganados y perdidos pero con el criterio de desempate a su favor por aquel duelo de la semana 9 que hasta ahora era la única derrota de los angelinos.

A falta de tres semanas de temporada regular, los Rams van a necesitar ayuda de alguien para que los Saints pierdan al menos un partido, y entonces tener la oportunidad de asegurarse que los playoffs de la NFC pasen completamente por el Memorial Coliseum, donde los Rams recibirán el domingo a los Philadelphia Eagles (6-7). Después visitarán a Arizona (3-10) y cerrarán en casa ante San Francisco (3-10).

A New Orleans le resta en su calendario una visita a Carolina (6-7) y luego dos juegos en el Superdome de Louisiana, contra Pittsburgh (7-5-1) y los Panthers otra vez.

Los rivales de los Saints lucen claramente con mayor grado de dificultad. Claro, los Rams primero necesitan asegurarse de descansar en la semana de comodines, para lo cual les alcanzará con dos victorias más o dos derrotas de los Bears (o una y una).

Con la pólvora mojada

Goff se vio fuera de ritmo desde un principio, luciendo incómodo en un clima al cual no está acostumbrado y, sobre todo, ante una defensa muy dominante como la de los Bears. Los únicos puntos de L.A. fueron por goles de campo de Greg Zuerlein, el primero de 27 yardas tras un pase interceptado por Marcus Peters que dejó a su ataque en la yarda 15 de Chicago en el amanecer del juego.

El segundo gol de campo, para empatar el marcador 6-6, llegó cuando faltaban 4:12 de la primera mitad, desde 50 yardas para culminar una serie de 13 jugadas que se mantuvo viva gracias a un pase completo del pateador Johnny Hekker con el ala cerrada Gerald Everett en engaño de despeje.

Ya para entonces Goff había sufrido su primer pase interceptado, sobre la yarda 26 de su campo cuando lanzó sin apoyo al ser tropezar con el pie de un liniero ofensivo al momento de soltar. El linebacker Roquan Smith devolvió hasta la yarda 4. La defensa se fajó y limitó el daño a un gol de campo de Cody Parkey, su segundo del partido.

El segundo interceptado a Goff fue un pase “Ave María” en la jugada final del primer medio. Cabe mencionar que momentos antes los Rams le habían interceptado al quarterback Mitchell Trubisky por segunda vez, en una buena cobertura de Nickell Robey-Coleman a la altura de medio campo.

La jugada crucial: safety

Los Rams empezaron el tercer cuarto con el marcador empatado, tal vez sin merecerlo, y recibiendo el primer kickoff. El panorama era bueno, pero resulta que todo se descompuso de inmediato.

En el regreso de Pharoh Cooper se marcó un castigo de sujetando que puso el ovoide en la yarda 13. Luego, Todd Gurley, a quien McVay involucró escasamente, perdió cinco yardas en un intento de carrera, y en la siguiente jugada Goff fue derribado en las diagonales por el liniero Eddie Goldman para un safety que puso el marcador 8-6.

Lo peor fue que tras la patada reglamentaria de los Rams, Chicago recorrió el campo con facilidad desde su yarda 19 y en la novena jugada de la serie asestó su mejor golpe con un pase de touchdown de Trubisky al liniero ofensivo Bradley Sowell, habilitado como ala cerrada en una acción en la que los Bears pusieron al gigantesco liniero defensivo Akiem Hicks en la posición de corredor, para confundir a la defensa. Con el punto extra, el marcador se movió a 15-6 restando 9:58 del tercer periodo.

Pocos hubieran imaginado que ya no habría puntos el resto del partido, y no los hubo porque Goff y su ataque fallaron a la hora buena, como cuando el safety John Johnson interceptó un pase y lo devolvió hasta la 27 de los Bears, solo para que en la siguiente jugada Goff devolviera el regalo con un pase forzado buscando a Josh Reynolds pegado a la banda que Kyle Fuller le interceptó sobre la yarda 16.

Las repeticiones de TV mostraron que el liniero Hicks le golpeó la careta a Goff al soltar el envío, lo que debió marcarse como rudeza contra el pasador.

 “No hay nada mal conmigo, solamente tengo que jugar mejor”, dijo Goff cuando le preguntaron sobre sus pobres actuaciones en Detroit y Chicago. “Ellos estuvieron haciendo buen trabajo defensivamente, la semana pasada y esta semana igual. No creo que ésta vaya a ser la última vez que tenga un mal partido”.

Y minutos después, la mejor serie ofensiva del partido para Los Ángeles, en la que hubo recepciones para mover las cadena por parte de Gurley y Robert Woods –quien durante el partido rebasó las 1,000 yardas en la temporada por primera vez en su carrera–, se estancó ya entrados en el cuarto periodo y acabó en el gol de campo errado por Zuerlein.

McVay: lección de humildad

La oportunidad de volver a la vida para los Rams se ahogó faltando 4:28 minutos cuando Goff retuvo demasiado tiempo el balón y fue derribado atrás en cuarta oportunidad sobre su yarda 26. Y aunque Chicago desaprovechó al fallar un gol de campo, Goff sufrió su cuarto pase interceptado, esta vez por conducto de Prince Amukamara cerca de medio campo con 2:20 por jugar.

Gurley, que empezó el juego como líder corredor de la liga, fue controlado en apenas 28 yardas, pero solamente le dieron el ovoide 11 veces, más tres pases para otras 30 yardas.

McVay dijo a los reporteros que pensó que por la manera en que la defensa de Chicago estuvo jugando sintió que la mejor manera de mover el balón iba a ser lanzando y no corriendo.

“Esta noche fue una lección de humildad para mí como entrenador y para nuestro equipo, pero confío en que responderemos de la manera correcta”, agregó McVay, superado en el ajedrez del partido por los coaches de los Bears, un equipo que va en camino directo a la postemporada.

Parte de ese ajedrez fue el éxito de los Bears para evitar jugadas significativas de Aaron Donald, quien nunca estuvo cerca de realizar captura de QB al tener toda la noche dos o a veces tres bloqueadores.

Los Rams tratarán de identificar sus deficiencias y seguir adelante. Un pequeño consuelo que les queda es que, en caso de cerrar fuerte la temporada con al menos dos triunfos, no tendrán que jugar en clima frío en los playoffs, incluyendo el Super Bowl que se jugará en el estadio techado de Atlanta.

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