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Los equipos especiales marcan la diferencia en fascinante batalla

Cuando la ofensiva no puede ofrecer su mejor actuación y la defensa sufre ante uno de los más grandes quarterbacks, siempre se puede recibir una buena mano de parte de los equipos especiales. Por algo este deporte se compone de tres fases.

En un juego trepidante disputado ante 75,822 espectadores en el Memorial Coliseum, los Green Bay Packers fueron competitivos hasta el final y Aaron Rodgers se alistaba para intentar ganar el partido en una serie final de dos minutos. Pero no contaban con la última gran jugada del día de los equipos especiales de los Rams.

El linebacker Ramik Wilson, integrando la unidad de patadas de kickoff de Los Ángeles, provocó un fumble del regresador Ty Montgomery que el propio Wilson recuperó. Los Rams consumieron el tiempo restante para preservar la ventaja que apenas habían obtenido por un gol de campo de Greg Zuerlein y ganaron 29-27 en una fascinante batalla.

Con el triunfo, L.A. mejora a récord de 8-0 justo al completar su primera mitad del calendario regular, siendo la primera vez desde 1969 que lo consigue, y deja la mesa puesta para un choque de titanes en la semana 9 contra los New Orleans Saints (6-1) en el Superdome de Louisiana.

Mientras ese partido llega, el del domingo fue el más duro de la campaña para los Rams, con dos lados de la moneda muy marcados: una primera mitad en la que la defensa de Green Bay, con una semana extra de preparación, mantuvo al potente ataque carnero sin puntos durante los primeros 29 minutos y 39 segundos de tiempo efectivo. Y luego un despertar de Jared Goff, autor de tres pases de touchdown, complementado por notables jugadas de Todd Gurley.

La jugada del partido

El desenlace del juego fue uno que será comentado por los aficionados de la NFL durante un buen tiempo por lo interesante y dramático que resultó.

Rodgers, haciendo su debut profesional en la ciudad de Los Ángeles –jugó en octubre de 2004 como colegial con la Universidad de California ante USC–, puso arriba a Green Bay con un pase de 40 yardas a Marquez Valdes-Scanting, quien se fue escapó del esquinero Troy Hill, poniendo el marcador 27-26 con 11:39 minutos por delante.

La siguiente ofensiva de los Rams no prosperó y tuvieron que despejar. Pero en tercera oportunidad, Rodgers fue derribado atrás por Aaron Donald, su segunda captura del día y 10ª de la temporada. Luego, el despeje del pateador J.K. Scott fue defectuoso y los Rams tomaron posesión en la yarda 40 de su oponente.

Una gran carrera de 23 yardas de Gurley puso a los Rams en territorio de gol de campo y tras cuatro jugadas en las que el entrenador Sean McVay fue conservador, Zuerlein conectó gol de campo de 34 yardas para darle la ventaja a su equipo (29-27).

Restando 2:09 minutos y con Rodgers ansioso en la banda por tener la serie final de la tarde, Zuerlein ejecutó su kickoff. El regresador Montgomery recibió dos yardas dentro de las diagonales y decidió devolver. Grave error. Más tarde se supo que la indicación de su entrenador era de que no saliera si el kickoff llegaba a la zona final.

Cuando Montgomery llegaba a la altura de la yarda 20, Ramik Wilson lo atacó con violento contacto que provocó que el ovoide quedara suelto y Wilson, con asombrosa agilidad, lo recuperó cuando el reloj indicaba 1:56, en una tremenda acción individual.

“Se olvidaron de bloquearme y pagaron el precio”, dijo Wilson sobre la jugada decisiva del día. “Fue una colisión muy fuerte, ambos lo sentimos, y por eso soltó el balón”.

Más tarde, en tercera oportunidad desde la yarda 21 de Green Bay, con alrededor de un minuto restante y sin más tiempos fuera de los Packers, Gurley aprovechó un hueco que le abrió su línea por el lado izquierdo. El corredor llegó al primero y 10 y tenía camino libre incluso para irse hasta la anotación, pero inteligentemente se detuvo alrededor de la yarda 5 para luego ser tacleado y que el reloj continuara su imparable marcha.

Gurley lo hizo para asegurarse de que Rodgers no volviera a tocar el balón en un gesto que engrandece al corredor, dejando en claro que su principal objetivo es ganar juegos para el equipo y no sumar estadísticas individuales.

Packers vinieron listos

Green Bay (3-3-1) hizo en la primera mitad lo que nadie en tiempos recientes: detener sin puntos a la artillería de los Rams: Goff estuvo lanzando bajo presión casi siempre (fue capturado atrás cinco veces en el partido) y cuando los pases eran atrapables se aparecían los defensivos profundos para impedir que fueran completados, sobre todo un dinámico Jaire Alexander, quien acumuló 5 pases defendidos.

Mientras los Rams no encontraban la llave para sostener series ofensivas en ese primer medio, Green Bay tomaba ventaja con una carrera de 1 yarda de Jamaal Williams en el primer periodo y un gol de campo de Mason Crosby de 41 yardas para el 10-0 parcial en el marcador.

El juego cambió a partir de un despeje perfecto de Johnny Hekker, quien pateó 52 yardas hasta la 1 de Green Bay, donde Sam Shields, jugando contra el equipo con el cual fue campeón del Super Bowl, congeló el balón. Encajonado, Rodgers acudió a su corredor Aaron Jones, pero el linebacker Mark Barron penetró y lo detuvo dentro de las diagonales para un safety.

Los dos puntos rompieron la blanqueada (10-2) restando 2:47 del segundo cuarto. Pero lo mejor vino tras la patada reglamentaria de Green Bay. Brandin Cooks hizo una brillante recepción de 25 yardas, la cual requirió ser desafiada por McVay, y enseguida Gurley salió en trayectoria profunda como receptor y con formidable concentración atrapó en dos tiempos el balón que había sido desviado por un defensor para ganancia de 32 yardas.

Tres jugadas después, Goff localizó en tercera oportunidad a Josh Reynolds con pase rápido de 1 yarda para los primeros puntos de la ofensiva, cuando ya solo restaban unos cuantos segundos antes del descanso. El marcador quedó 10-8 al fallar los Rams la conversión de dos puntos.

De tal forma que el gran despeje de Hekker que acorraló a Green Bay se tradujo en 8 puntos. Cabe mencionar que anteriormente en ese segundo cuarto Hekker completó un pase para primero y 10 en engaño de patada. Aunque esa ofensiva no redituó en puntos, sí ayudó en cuanto a ir ganando la batalla de la posición de campo, porque Hekker, en un día espectacular, dejó a los Packers en su yarda 4 contra otro formidable despeje.

Romance con el TD

Tras el descanso, lo que era una pelea de defensas cambió a un duelo de “pistoleros” entre Goff y Rodgers, los dos exalumnos de Cal Berkeley que crecieron como aficionados de los San Francisco 49ers.

Un gol de campo de Crosby de 53 yardas puso el juego 13-8 a favor de los visitantes, pero Goff (19 de 35 para 295 yardas, sin pase interceptado) localizó a Gurley, cruzando el campo de manera vertical en otra gran jugada enviada por el entrenador McVay, y el atleta más letal que hay en este momento en la NFL se fue solo por la banda derecha 30 yardas para touchdown. El propio Gurley atrapó un pase para la conversión de dos puntos y el marcador se puso 16-13 a favor de Los Ángeles.

Ese touchdown fue el No. 15 de la temporada para Gurley, su cuarto como receptor. Ningún otro jugador de la liga tiene más de 10 TDs. Además, fue el 11º juego seguido en el que el candidato a “MVP” de la liga llegó a la tierra prometida, empatando un viejo récord de la franquicia. Sus números el domingo fueron de 25 acarreos para 114 yardas, llegando a 800 en la temporada, y 6 recepciones para otras 81.

Los Rams, ahora sí dominando en el tercer periodo en las trincheras y con sus “playmakers”, aumentaron su ventaja a 23-13 con envío de Goff de 19 yardas a un efectivo Reynolds, quien jugó otra vez bien en sustitución del lesionado Cooper Kupp.

Green Bay descontó con carrera de 33 yardas para anotación de Aaron Jones, cuando Rodgers (18 de 30, 286 yardas, 1 TD) se dio cuenta que el centro del campo había quedado deshabitado por la defensa, poniendo el 23-20 luego de tres periodos.

“Esta liga es muy difícil. Cada semana presenta un nuevo reto y algo de lo que podemos aprender”, dijo McVay tras la victoria, luego de haberle dado balones del partido a Wilson, Gurley y Shields por sus cruciales contribuciones.

“Creo que este equipo ha demostrado en los primeros ocho juegos, cuando aún tenemos un largo camino por delante, que hay una variedad de formas en las que podemos ganar”, agregó el entrenador. “Pero al final del día nuestro equipo está ganando porque las tres fases del juego contribuyen al resultado”.

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