INGLEWOOD, Calif - La ofensiva de los Rams tuvo dificultades para encontrar ritmo durante la primera mitad. Apenas consiguió 90 yardas totales, de las cuales 40 llegaron en una sola recepción del receptor abierto Tutu Atwell. Esa jugada encendió una serie ofensiva de dos minutos al cierre de la primera mitad, que finalmente terminó en touchdown y permitió a Los Ángeles irse al descanso con ventaja de 10-9 sobre los Chargers.
Con la necesidad urgente de encontrar otro impulso y generar un mayor ritmo ofensivo al inicio de la segunda mitad, Blake Corum respondió al llamado.
El corredor consiguió 55 yardas por tierra únicamente en la primera serie ofensiva de la segunda mitad y terminó el partido con 73 yardas en 11 acarreos. Corum coronó esa serie con una espectacular carrera de touchdown de 23 yardas: encontró el espacio por el centro de la línea y saltó por encima de un defensivo que intentaba detenerlo con una tacleada, para llegar hasta la zona de anotación.
"Blake le dio un gran impulso al equipo en la segunda mitad, especialmente en esa serie, donde hace una gran jugada que nos permite llegar a la zona de anotación", comentó el head coach Sean McVay después del partido.
En un encuentro en el que los Rams no contaron con tres piezas clave de su juego aéreo —el receptor abierto Davante Adams y las alas cerradas Colby Parkinson y Terrance Ferguson, Corum demostró lo valioso que puede ser cuando el quarterback Matthew Stafford tiene menos opciones para lanzar el balón.
La ofensiva de los Rams comenzó a avanzar después de la recepción de 40 yardas de Atwell. El receptor abierto Puka Nacua sumó siete recepciones para 40 yardas en la primera mitad y terminó el partido con 11 recepciones, 80 yardas y un touchdown. Por su parte, el corredor Kyren Williams consiguió un touchdown por tierra en una jugada de una yarda antes del descanso.
El impulso de Corum en la segunda mitad representó el cambio de ritmo más evidente del partido.
En el momento, esa serie de 55 yardas de Corum pareció reflejar perfectamente cómo la ofensiva de los Rams comenzaba a encontrar su ritmo. En primera oportunidad corrió para 5 yardas; en segunda, consiguió 6. Después sumó 13 yardas, luego 8 y finalmente llegó la carrera de touchdown de 23 yardas.
Prácticamente cada jugada produjo más yardas que la anterior. Corum personificó el ritmo que la ofensiva de los Rams estaba comenzando a encontrar. Y, como suele hacerlo, atribuyó el mérito a sus compañeros por abrirle los espacios.
"El mérito de esa serie es en gran parte de la línea ofensiva, las alas cerradas y los receptores por sus bloqueos. Se sintió como si avanzáramos 5 yardas, luego 10, y poco a poco empecé a notar que se estaban cansando. Una de las cosas más importantes que el coach McVay siempre menciona es la resistencia. Así que sabía que alguno de ellos iba a terminar cediendo", comentó Corum.
En esa serie, cuando finalmente uno de los defensivos cedió, Corum prácticamente hizo todo por su cuenta. Fue eficiente y efectivo, con un promedio de 5.8 yardas después del contacto —su mejor registro de la temporada— y 6.6 yardas por acarreo, lo que ayudó a mantener a los Rams por delante de las cadenas.
La semana pasada, Corum también aportó un impulso similar, con 93 yardas terrestres y un touchdown, promediando 5.5 yardas por acarreo. Ahora suma cuatro partidos consecutivos con al menos un touchdown desde la línea de golpeo, empatando la racha más larga de su carrera.
El partido del domingo ante los Chargers fue una muestra más del valor que representa Corum como una opción ofensiva y de la confianza que puede ofrecer cuando McVay y el equipo necesitan recurrir a él.
"Creo que se debe simplemente a que tiene más experiencia en la liga", comentó Stafford después del partido, al preguntarle cómo ha evolucionado Corum como corredor. "Está entendiendo mejor lo que intentamos hacer y nuestro sistema de juego. También está encontrando su propia identidad como jugador".











